¿Cómo imaginaban el futuro hace un siglo? Este post es sobre la visión del ingeniero John Elfreth Watkins Jr., depositada en un artículo del año 1900 llamado Lo que pasará en los próximos 100 años, donde arriesga a predecir cada detalle del año 2000. Lógicamente, acertó algunas cosas y se equivocó en otras, como seguramente nos pasaría al pensar en el año 2100. Veamos qué tan lejos estuvo de la realidad...
500 millones de personas

La primera predicción de John Elfreth fue que habría entre 350 y 500 millones de habitantes en Estados Unidos (en aquél momento eran 76 millones). Según el censo de 2007, estuvo bastante cerca: son en realidad 306 millones. Exageró un poco porque creyó que Nicaragua, México y otros países centroamericanos se unirían como nuevos estados (y por propia voluntad). Evidentemente, John no supo predecir que USA se convertiría en un monstruo ante la mayoría de los ojos del mundo. Y no había razones para que creyera eso, lo que nos enseña que el próximo país sediento de poder podría surgir de cualquier parte sin previo aviso.
Americanos más altos

Se entiende que por "americanos", John se refería a los estadounidenses (pequeño accidente dialéctico del que hasta hoy su pueblo no puede recuperarse). Lo que aseguraba era que, gracias a la mejora de los hábitos alimenticios, el progreso de la medicina y la educación, los habitantes de ese país crecerían hasta un promedio de 5cm más de lo normal. Lo que en realidad sucedió fue que sus compatriotas crecieron hasta 30cm, pero horizontalmente. También vislumbró que la esperanza de vida saltaría de 35 años a 50, y en esto fue tacaño, porque hoy es de unos 77 años. Claro que más vida no significa mejor, especialmente en un país con cerca de un millón de indigentes, tantos que hasta les regalan boletos de avión para que abandonen el país.
Sin las letras C, X y Q

Creyó que estas letras serían innecesarias. Pensó que el cambio sería introducido por la prensa como una forma de simplificar la comunicación, deletreando simplemente por fonética. Todos sabemos ke eso nunka pasó. Por otro lado, intuyó que el inglés sería el idioma más hablado del planeta, seguido por el ruso. Su intuición no fue descabellada, pero no contaba con la idea de que los chinos se reproducirían como conejos, triplicando la cantidad de hablantes de inglés. En segundo lugar está el español, en tercer puesto el inglés, seguido por el Hindi, y recién en 9º lugar el ruso.
Aire acondicionado

Imaginó que cada casa tendría un par de válvulas, una de aire caliente y otra de aire frío, que en conjunto permitirían ajustar la temperatura ambiente como si se tratase de una bañera; pensó también que, al igual que el gas y la electricidad, el aire sería distribuido por cañerías desde una planta situada en el centro de la ciudad. Si bien su solución parece práctica y razonable dentro de los conocimientos de la época, es extraño que un ingeniero como él no pensara en la pérdida de temperatura que sufriría el aire al atravesar las cañerías.
Sin moscas ni mosquitos

Creyó que tanto los mosquitos y moscas como las cucarachas habrían sido exterminados por organismos destinados a tal fin, drenando todos los focos de agua estancada y tratando con químicos los pantanos y corrientes de agua dulce. Por si fuera poco, imaginó que, al ser suplantado por el automóvil, el caballo se extinguiría también, y los establos dejarían de atraer estas alimañas. La cosa salió bastante bien: los químicos que actualmente se vacían en el agua potable la hacen inhabitable para casi cualquier ser vivo y los reemplazos del caballo emiten gases capaces de matar por cáncer hasta a las cucarachas.
Comida instantánea

John conjeturó que habría establecimientos similares a las panaderías que cocinarían todos los alimentos y los distribuirían a los hogares a través de una red de tubos neumáticos, muy al estilo Futurama. Incluso los platos sucios serían devueltos por la misma tubería para ser lavados y esterilizados en instalaciones dedicadas. Lo que en realidad pasó: McDonald's, delivery y una montaña de cientos de toneladas diarias de envases descartables, equivalentes a más 1.200km2 anuales de selva tropical (¡el radio de Plutón!).
Fuentes de energía alternativas

Fantaseó con que el carbón ya no sería necesario como fuente de energía al ser suplantado por generadores de electricidad instalados en cada río o arroyo que tuviera una pequeña caída de agua, y por embalses a lo largo de cada costa marítima que transformarían el poder de las olas en luz. Este sigue siendo el sueño cien años después, y cabe preguntarse cuál de los dos siglos es más ingenuo, teniendo en cuenta que hemos reemplazado el nocivo carbón por 85 millones de barriles de petróleo al día (13.500 millones de litros), cuando en realidad disponemos de agua, viento, sol y tierra suficientes como para iluminar toda la puta galaxia y sus agujeros negros.
Ciudades sin coches

John supuso que no habría vehículos en las calles de las ciudades, pero no porque no existieran, si no porque estarían ocultos bajo tierra o muy elevados por sobre los edificios, a donde se accedería por cintas transportadoras. La primera opción me parece que sigue siendo la más sensata, dejando a las ciudades tal como John las idealizó: libres de toda contaminación química, lumínica y sonora.
Transmisión fotográfica casi instantánea

Esta es una verdadera predicción: "las fotografías se telegrafiarán desde cualquier distancia. Si hay una batalla en China [...] las instantáneas de sus más notables eventos serán publicados en la prensa una hora después", arriesgó John. No sé cómo pudo imaginar en esa época un método para tal hazaña, pero lo cierto es que el código binario sustituyó al Morse, la fotografía digital a la analógica y los milisegundos a las horas, dando como resultado lo que llamamos Internet. Es interesante que ciertas predicciones puedan apuntar tan lejos de la realidad y otras, siendo tan certeras, ser apenas una mirada difusa del verdadero futuro. De aquí a cien años, a diez, ¿qué?
Trenes extremadamente veloces

Él pensó en trenes eléctricos con forma de cigarro viajando a 2 millas por minuto -que equivalen a 193km/h-, lo cual hoy es una velocidad bastante realista para un tren moderno (debidamente excluidos los de Ferrobaires). Los trenes de hoy pueden alcanzar hasta 500 km/h -obviamente, en japón-, siendo la velocidad media mundial de entre 200 y 300 km/h. También adornó esta visión con vagones autosuficientes que no necesitarían hacer paradas para abastecer a los pasajeros con agua y comida y que tendrían, como las casas, sistemas de aire acondicionado que permitirían viajar por el desierto con las ventanillas abiertas. Pese a todas las alternativas que la tecnología hace posible en el transporte, el tren sigue siendo la más fiable, económica y poética de todas. Creo que perfectamente puede juzgarse la sabiduría de un pueblo por el estado de sus trenes.
Autos más baratos que un caballo

Nuestro adivino acertó con la idea de que los agricultores tendrían camiones, tractores, arados, segadoras y rastrillos que funcionarían sin caballos. Dijo que "un motor de medio kilogramo hará el mismo trabajo que un par de caballos o más". Lo mismo pasaría con cada vehículo imaginable. Y acertó prácticamente en todo... excepto en el precio. Según lo que estuve viendo en la red, en Argentina, un caballo último modelo se puede conseguir por apenas 500 pesos (130 dólares), cuando un auto cuesta bastante más, sin mencionar que el combustible equino es básicamente gratuito. Claro, el caballo carece de airbag, GPS y otras comodidades, pero lo compensa porque tiene alarma incorporada y piloto automático. Sí, también es cierto que el auto tiene otra ventaja: no hay que andar con una bolsita detrás del auto juntando los monóxidos que desperdicia.
Caminatas diarias de 15 kilómetros

"La gimnasia se iniciará en la cuna, donde los juguetes y los juegos serán destinados a fortalecer los músculos." "Todas las ciudades tendrán gimnasios públicos. Un hombre o una mujer que no pueda caminar diez millas de un tirón serán considerado alfeñiques." Ups... creo que fallaste de nuevo, Juancito; bienvenido a Alfeñiquelandia. Hoy, muy poca gente camina más de un kilómetro al día, sin contar la suma de los pasos entre la heladera y el televisor, que debe dar algo así como 500 metros diarios. Me asaltan escenas de la genial película Wall-e, el hijo no reconocido de Cortocircuito y ET... o quizá sean escenas del futuro... o del presente.
Inglaterra a dos días de viaje (desde USA)

Buques eléctricos atravesando las olas a casi 100 kilómetros por hora llegarían de Nueva York a Liverpool (5.300km) en dos días. Los cascos de estos barcos estarían elevados sobre el mar mediante flotadores con forma de trineo y potentes chorros de aire que redujeran la fricción contra el agua. La propulsión sería mediante hélices ubicadas tanto bajo la superficie del agua como sobre ella. Durante las tormentas, el buque completo se refugiaría bajo el océano para proteger a los pasajeros hasta que volviera el buen clima. Nada mal para estar pensado desde 1900; esa es más o menos la velocidad de los cruceros más modernos, aunque, en caso de tormenta, sólo pueden sumergirse una vez, como lo probó eficientemente el Titanic.
Aero-naves

Como buen futurista, no pudo evitar imaginar "buques voladores" para transporte de mercancías y pasajeros. Sin embargo, estaba seguro de que los aviones no podrían competir con el resto de los vehículos, ya fueran terrestres o marítimos. Dijo que las aeronaves quedarían reservadas en todos los países como vehículos de guerra, o como instrumentos científicos para estudiar la Tierra desde gran altura (ni se atrevió a pensar en el espacio). Muy probablemente su pesimismo estuviera influenciado por el vuelo récord de la época, que era de apenas 300 metros y con los huevos en la garganta. La aeronáutica evolucionaría muy rápidamente luego de su predicción, que fue especialmente acertada en cuanto a su uso bélico...
Bombarderos y tanques de guerra

Así los conocemos hoy, pero Elfreth Watkins Jr. se refirió a ellos como "naves de guerra aéreas y fortalezas sobre ruedas", a las cuales soñó junto con armas gigantes con un alcance de 40km y con un radio de destrucción del tamaño de ciudades enteras, guiadas por "brújulas" y "telescopios". Los soldados tendrían rifles con balas silenciosas y podrían atrincherarse y camuflarse en segundos gracias máquinas destinadas a tal fin. El resto de la predicción es cada vez más apocalíptico, pero, aún así, no llega a la altura de la realidad que vivimos (o que ignoramos). Tampoco pudo imaginar que su país gastaría 3 billones de dólares en una guerra contra Irak, a razón de US$ 5.000 por segundo (cuando su programa anti-indigencia sólo recibe 500 mil al año). La moraleja: cuando la predicción sea sobre algo malo, esperemos lo peor...
Sin animales salvajes

En su futuro, no habría animales salvajes, excepto aquellos que permanecieran en cautiverio por la necesidad de estudiarlos o de extraer sus recursos. Comenzando por ratas y ratones, la mayoría de los animales habrían sido extinguidos a propósito por el Hombre, incluyendo al fiel caballo. Evidentemente, su fuerte no era la ecología (a propósito o no, es cierto que estamos extinguiendo a los animales salvajes), pero estuvo más cerca en otras cuestiones: predijo que las vacas y las cabras perderían sus cuernos y que no podrían correr más rápido que un cerdo. Esto tiene sentido si pensamos que, tan sólo 100 años antes de su predicción, los cerdos realmente podían ganarle una carrera a un caballo... pero luego los redujimos a simples bolsas de carne.
Tele-visión

En sus ensueños, vio cámaras conectadas a distantes pantallas eléctricas que reproducirían la acción de cualquier lugar del mundo en cualquier otro lugar. Vio multitudes reunidas en teatros observando en una pantalla gigante los grandes hitos de la Historia del futuro. Vio, luego, estos aparatos instalados en cada hogar, conectados todos a un "teléfono gigante" que transmitía imágenes y sonidos en completa sincronía. Pero no vio que miles de millones de personas cambiarían sus propias vidas por el sólo privilegio de observar las vidas ficticias de las marionetas de una comedia omnipresente basada en la publicidad y el consumo automático. Internet está para cambiar eso, esa pasividad digna de una gallina ponedora; sólo hay que saber aprovecharla.
Teléfonos por todos lados

Todo el planeta estaría interconectado por medio de teléfonos y telégrafos inalámbricos; dio el ejemplo de "un marido en medio del Atlántico capaz de conversar con su esposa sentada en su tocador de Chicago", e imaginó todo esto sin operadoras de por medio. La buena noticia para él es que hoy las microondas de la telefonía celular permiten a las esposas controlar saludar a sus maridos aunque sean astronautas en órbita. La mala noticia es que, si bien ya no hay operadoras humanas, hay que escuchar grabaciones a las que se debe responder presionando teclas y luego esperar 30 minutos escuchando una música horrible sólo para poder decir otra vez que "no me van a cobrar lo que se les canta el culo".
Ópera telefónica

"La ópera será telefoneada a los hogares, y sonará tan armoniosa como si se disfrutara desde el palco de un teatro." Imginar esto fue una hazaña, teniendo en cuenta que estaba mucho más cerca del fonógrafo de Edison que del home theater. Su visión se parece a lo que conocemos por "radio"; sin embargo, John fue más allá, imaginando: "instrumentos automáticos reproduciendo las melodías originales con exactitud" y transmitiéndolas a distancia. Finalmente, agrega que muchos nuevos dispositivos potenciarán el efecto emocional de la música... ¿Habrá imaginado RjDj? Seguro que no, ni creo que le haya alcanzado la imaginación para visualizar la revolución de la guitarra eléctrica y la maldición de los ringtones polifónicos.
Educación

Parte de la utopía de este hombre del pasado estaba sustentada sobre la idea de universidades gratuitas para todo el mundo y financiadas por el gobierno para las personas de bajos recursos, con lo que se eliminaría la pobreza. Habría en todas las escuelas médicos para asegurar la buena salud de cada estudiante. Incluso los niños pobres serían llevados de viaje a otras partes del mundo durante las vacaciones, como parte de su formación... Aún no es tarde para todo esto, pero me pregunto por qué toda esta gente, capaz de imaginar futuros tan perfectos, nunca hizo nada para crearlos. Y sé la respuesta: parte del sistema en que estamos obligados a funcionar es la creencia de que el propio sistema debe arreglar nuestros problemas mientras nosotros demandamos esto y aquello. Pero eso nunca funcionó.
Compras a través de tubos

Se ve que en el 1900 los tubos estaban de moda. A John le hubiesen encantado los Teletubbies... En fin, supuso que habría kilométricas tuberías neumáticas para transportar todo tipo de mercaderías desde las fábricas hasta las casas. Esto es interesante porque eliminaría la necesidad de comercios intermediarios y reduciría significativamente el tráfico y el impacto ambiental de éste. También cabría la posibilidad de estudiar el beneficio económico de este sistema. Siguiendo con la predicción, John se figuró que estos tubos también transportarían el correo. Lo que nunca imaginó es que los tubos serían digitales y que debería reenviar el correo a diez amigos para que no le caiga el pene, o cosas por el estilo (por increíble que parezca -se lo cuento a los lectores más jóvenes-, las cadenas de este tipo ya existían antes que Internet).
Vegetales eléctricos

Reflexionó que, con ayuda de la luz eléctrica, los agricultores convertirían "el invierno en verano y la noche en día" (y eso que no conocía el efecto invernadero) dentro de jardines de vidrio y bajo una iluminación artificial de "rayos de colores" (quizá se refería a la luz ultravioleta, que hoy se usa para potenciar la producción de THC en la marihuana). Pero, además, creyó que habría corrientes eléctricas subterráneas para acelerar las cosechas y matar a las malas hierbas, y que las semillas serían germinadas por medio de estímulos eléctricos. Lamentablemente, no fue la electricidad si no la química la que ocupó estos puestos, inundándonos de antioxidante, emulsionante y emulsificador, estabilizadores, espesante, colorante, saborizante, conservante y, especialmente, el cancerígeno Glutamato monosódico.
Medicina

Estimó que pocas drogas serían ingeridas por vía oral, a menos que fuesen para tratar problemas puntuales del sistema digestivo. Las pastillas serían reemplazadas por vacunas eléctricas que se aplicarían directamente donde fueran necesarias a través de la piel. Esta otra parte es digna de Nostradamus: "Los cuerpos vivos serán transparentes para los médicos. No sólo será posible para un médico ver el interior de un corazón vivo, si no que será capaz de ampliar y fotografiar cualquier parte de él. Este trabajo se realiza con rayos de luz invisible." Ya en su época se conocían los rayos X -descubiertos por nuestro amigo William Crookes e investigados por el genial Nikola Tesla-, pero su idea se parece mucho más a la resonancia magnética y otras tecnologías actualmente disponibles.
500 millones de personas

La primera predicción de John Elfreth fue que habría entre 350 y 500 millones de habitantes en Estados Unidos (en aquél momento eran 76 millones). Según el censo de 2007, estuvo bastante cerca: son en realidad 306 millones. Exageró un poco porque creyó que Nicaragua, México y otros países centroamericanos se unirían como nuevos estados (y por propia voluntad). Evidentemente, John no supo predecir que USA se convertiría en un monstruo ante la mayoría de los ojos del mundo. Y no había razones para que creyera eso, lo que nos enseña que el próximo país sediento de poder podría surgir de cualquier parte sin previo aviso.
Americanos más altos

Se entiende que por "americanos", John se refería a los estadounidenses (pequeño accidente dialéctico del que hasta hoy su pueblo no puede recuperarse). Lo que aseguraba era que, gracias a la mejora de los hábitos alimenticios, el progreso de la medicina y la educación, los habitantes de ese país crecerían hasta un promedio de 5cm más de lo normal. Lo que en realidad sucedió fue que sus compatriotas crecieron hasta 30cm, pero horizontalmente. También vislumbró que la esperanza de vida saltaría de 35 años a 50, y en esto fue tacaño, porque hoy es de unos 77 años. Claro que más vida no significa mejor, especialmente en un país con cerca de un millón de indigentes, tantos que hasta les regalan boletos de avión para que abandonen el país.
Sin las letras C, X y Q

Creyó que estas letras serían innecesarias. Pensó que el cambio sería introducido por la prensa como una forma de simplificar la comunicación, deletreando simplemente por fonética. Todos sabemos ke eso nunka pasó. Por otro lado, intuyó que el inglés sería el idioma más hablado del planeta, seguido por el ruso. Su intuición no fue descabellada, pero no contaba con la idea de que los chinos se reproducirían como conejos, triplicando la cantidad de hablantes de inglés. En segundo lugar está el español, en tercer puesto el inglés, seguido por el Hindi, y recién en 9º lugar el ruso.
Aire acondicionado

Imaginó que cada casa tendría un par de válvulas, una de aire caliente y otra de aire frío, que en conjunto permitirían ajustar la temperatura ambiente como si se tratase de una bañera; pensó también que, al igual que el gas y la electricidad, el aire sería distribuido por cañerías desde una planta situada en el centro de la ciudad. Si bien su solución parece práctica y razonable dentro de los conocimientos de la época, es extraño que un ingeniero como él no pensara en la pérdida de temperatura que sufriría el aire al atravesar las cañerías.
Sin moscas ni mosquitos

Creyó que tanto los mosquitos y moscas como las cucarachas habrían sido exterminados por organismos destinados a tal fin, drenando todos los focos de agua estancada y tratando con químicos los pantanos y corrientes de agua dulce. Por si fuera poco, imaginó que, al ser suplantado por el automóvil, el caballo se extinguiría también, y los establos dejarían de atraer estas alimañas. La cosa salió bastante bien: los químicos que actualmente se vacían en el agua potable la hacen inhabitable para casi cualquier ser vivo y los reemplazos del caballo emiten gases capaces de matar por cáncer hasta a las cucarachas.
Comida instantánea

John conjeturó que habría establecimientos similares a las panaderías que cocinarían todos los alimentos y los distribuirían a los hogares a través de una red de tubos neumáticos, muy al estilo Futurama. Incluso los platos sucios serían devueltos por la misma tubería para ser lavados y esterilizados en instalaciones dedicadas. Lo que en realidad pasó: McDonald's, delivery y una montaña de cientos de toneladas diarias de envases descartables, equivalentes a más 1.200km2 anuales de selva tropical (¡el radio de Plutón!).
Fuentes de energía alternativas

Fantaseó con que el carbón ya no sería necesario como fuente de energía al ser suplantado por generadores de electricidad instalados en cada río o arroyo que tuviera una pequeña caída de agua, y por embalses a lo largo de cada costa marítima que transformarían el poder de las olas en luz. Este sigue siendo el sueño cien años después, y cabe preguntarse cuál de los dos siglos es más ingenuo, teniendo en cuenta que hemos reemplazado el nocivo carbón por 85 millones de barriles de petróleo al día (13.500 millones de litros), cuando en realidad disponemos de agua, viento, sol y tierra suficientes como para iluminar toda la puta galaxia y sus agujeros negros.
Ciudades sin coches

John supuso que no habría vehículos en las calles de las ciudades, pero no porque no existieran, si no porque estarían ocultos bajo tierra o muy elevados por sobre los edificios, a donde se accedería por cintas transportadoras. La primera opción me parece que sigue siendo la más sensata, dejando a las ciudades tal como John las idealizó: libres de toda contaminación química, lumínica y sonora.
Transmisión fotográfica casi instantánea

Esta es una verdadera predicción: "las fotografías se telegrafiarán desde cualquier distancia. Si hay una batalla en China [...] las instantáneas de sus más notables eventos serán publicados en la prensa una hora después", arriesgó John. No sé cómo pudo imaginar en esa época un método para tal hazaña, pero lo cierto es que el código binario sustituyó al Morse, la fotografía digital a la analógica y los milisegundos a las horas, dando como resultado lo que llamamos Internet. Es interesante que ciertas predicciones puedan apuntar tan lejos de la realidad y otras, siendo tan certeras, ser apenas una mirada difusa del verdadero futuro. De aquí a cien años, a diez, ¿qué?
Trenes extremadamente veloces

Él pensó en trenes eléctricos con forma de cigarro viajando a 2 millas por minuto -que equivalen a 193km/h-, lo cual hoy es una velocidad bastante realista para un tren moderno (debidamente excluidos los de Ferrobaires). Los trenes de hoy pueden alcanzar hasta 500 km/h -obviamente, en japón-, siendo la velocidad media mundial de entre 200 y 300 km/h. También adornó esta visión con vagones autosuficientes que no necesitarían hacer paradas para abastecer a los pasajeros con agua y comida y que tendrían, como las casas, sistemas de aire acondicionado que permitirían viajar por el desierto con las ventanillas abiertas. Pese a todas las alternativas que la tecnología hace posible en el transporte, el tren sigue siendo la más fiable, económica y poética de todas. Creo que perfectamente puede juzgarse la sabiduría de un pueblo por el estado de sus trenes.
Autos más baratos que un caballo

Nuestro adivino acertó con la idea de que los agricultores tendrían camiones, tractores, arados, segadoras y rastrillos que funcionarían sin caballos. Dijo que "un motor de medio kilogramo hará el mismo trabajo que un par de caballos o más". Lo mismo pasaría con cada vehículo imaginable. Y acertó prácticamente en todo... excepto en el precio. Según lo que estuve viendo en la red, en Argentina, un caballo último modelo se puede conseguir por apenas 500 pesos (130 dólares), cuando un auto cuesta bastante más, sin mencionar que el combustible equino es básicamente gratuito. Claro, el caballo carece de airbag, GPS y otras comodidades, pero lo compensa porque tiene alarma incorporada y piloto automático. Sí, también es cierto que el auto tiene otra ventaja: no hay que andar con una bolsita detrás del auto juntando los monóxidos que desperdicia.
Caminatas diarias de 15 kilómetros

"La gimnasia se iniciará en la cuna, donde los juguetes y los juegos serán destinados a fortalecer los músculos." "Todas las ciudades tendrán gimnasios públicos. Un hombre o una mujer que no pueda caminar diez millas de un tirón serán considerado alfeñiques." Ups... creo que fallaste de nuevo, Juancito; bienvenido a Alfeñiquelandia. Hoy, muy poca gente camina más de un kilómetro al día, sin contar la suma de los pasos entre la heladera y el televisor, que debe dar algo así como 500 metros diarios. Me asaltan escenas de la genial película Wall-e, el hijo no reconocido de Cortocircuito y ET... o quizá sean escenas del futuro... o del presente.
Inglaterra a dos días de viaje (desde USA)

Buques eléctricos atravesando las olas a casi 100 kilómetros por hora llegarían de Nueva York a Liverpool (5.300km) en dos días. Los cascos de estos barcos estarían elevados sobre el mar mediante flotadores con forma de trineo y potentes chorros de aire que redujeran la fricción contra el agua. La propulsión sería mediante hélices ubicadas tanto bajo la superficie del agua como sobre ella. Durante las tormentas, el buque completo se refugiaría bajo el océano para proteger a los pasajeros hasta que volviera el buen clima. Nada mal para estar pensado desde 1900; esa es más o menos la velocidad de los cruceros más modernos, aunque, en caso de tormenta, sólo pueden sumergirse una vez, como lo probó eficientemente el Titanic.
Aero-naves

Como buen futurista, no pudo evitar imaginar "buques voladores" para transporte de mercancías y pasajeros. Sin embargo, estaba seguro de que los aviones no podrían competir con el resto de los vehículos, ya fueran terrestres o marítimos. Dijo que las aeronaves quedarían reservadas en todos los países como vehículos de guerra, o como instrumentos científicos para estudiar la Tierra desde gran altura (ni se atrevió a pensar en el espacio). Muy probablemente su pesimismo estuviera influenciado por el vuelo récord de la época, que era de apenas 300 metros y con los huevos en la garganta. La aeronáutica evolucionaría muy rápidamente luego de su predicción, que fue especialmente acertada en cuanto a su uso bélico...
Bombarderos y tanques de guerra

Así los conocemos hoy, pero Elfreth Watkins Jr. se refirió a ellos como "naves de guerra aéreas y fortalezas sobre ruedas", a las cuales soñó junto con armas gigantes con un alcance de 40km y con un radio de destrucción del tamaño de ciudades enteras, guiadas por "brújulas" y "telescopios". Los soldados tendrían rifles con balas silenciosas y podrían atrincherarse y camuflarse en segundos gracias máquinas destinadas a tal fin. El resto de la predicción es cada vez más apocalíptico, pero, aún así, no llega a la altura de la realidad que vivimos (o que ignoramos). Tampoco pudo imaginar que su país gastaría 3 billones de dólares en una guerra contra Irak, a razón de US$ 5.000 por segundo (cuando su programa anti-indigencia sólo recibe 500 mil al año). La moraleja: cuando la predicción sea sobre algo malo, esperemos lo peor...
Sin animales salvajes

En su futuro, no habría animales salvajes, excepto aquellos que permanecieran en cautiverio por la necesidad de estudiarlos o de extraer sus recursos. Comenzando por ratas y ratones, la mayoría de los animales habrían sido extinguidos a propósito por el Hombre, incluyendo al fiel caballo. Evidentemente, su fuerte no era la ecología (a propósito o no, es cierto que estamos extinguiendo a los animales salvajes), pero estuvo más cerca en otras cuestiones: predijo que las vacas y las cabras perderían sus cuernos y que no podrían correr más rápido que un cerdo. Esto tiene sentido si pensamos que, tan sólo 100 años antes de su predicción, los cerdos realmente podían ganarle una carrera a un caballo... pero luego los redujimos a simples bolsas de carne.
Tele-visión

En sus ensueños, vio cámaras conectadas a distantes pantallas eléctricas que reproducirían la acción de cualquier lugar del mundo en cualquier otro lugar. Vio multitudes reunidas en teatros observando en una pantalla gigante los grandes hitos de la Historia del futuro. Vio, luego, estos aparatos instalados en cada hogar, conectados todos a un "teléfono gigante" que transmitía imágenes y sonidos en completa sincronía. Pero no vio que miles de millones de personas cambiarían sus propias vidas por el sólo privilegio de observar las vidas ficticias de las marionetas de una comedia omnipresente basada en la publicidad y el consumo automático. Internet está para cambiar eso, esa pasividad digna de una gallina ponedora; sólo hay que saber aprovecharla.
Teléfonos por todos lados

Todo el planeta estaría interconectado por medio de teléfonos y telégrafos inalámbricos; dio el ejemplo de "un marido en medio del Atlántico capaz de conversar con su esposa sentada en su tocador de Chicago", e imaginó todo esto sin operadoras de por medio. La buena noticia para él es que hoy las microondas de la telefonía celular permiten a las esposas controlar saludar a sus maridos aunque sean astronautas en órbita. La mala noticia es que, si bien ya no hay operadoras humanas, hay que escuchar grabaciones a las que se debe responder presionando teclas y luego esperar 30 minutos escuchando una música horrible sólo para poder decir otra vez que "no me van a cobrar lo que se les canta el culo".
Ópera telefónica

"La ópera será telefoneada a los hogares, y sonará tan armoniosa como si se disfrutara desde el palco de un teatro." Imginar esto fue una hazaña, teniendo en cuenta que estaba mucho más cerca del fonógrafo de Edison que del home theater. Su visión se parece a lo que conocemos por "radio"; sin embargo, John fue más allá, imaginando: "instrumentos automáticos reproduciendo las melodías originales con exactitud" y transmitiéndolas a distancia. Finalmente, agrega que muchos nuevos dispositivos potenciarán el efecto emocional de la música... ¿Habrá imaginado RjDj? Seguro que no, ni creo que le haya alcanzado la imaginación para visualizar la revolución de la guitarra eléctrica y la maldición de los ringtones polifónicos.
Educación

Parte de la utopía de este hombre del pasado estaba sustentada sobre la idea de universidades gratuitas para todo el mundo y financiadas por el gobierno para las personas de bajos recursos, con lo que se eliminaría la pobreza. Habría en todas las escuelas médicos para asegurar la buena salud de cada estudiante. Incluso los niños pobres serían llevados de viaje a otras partes del mundo durante las vacaciones, como parte de su formación... Aún no es tarde para todo esto, pero me pregunto por qué toda esta gente, capaz de imaginar futuros tan perfectos, nunca hizo nada para crearlos. Y sé la respuesta: parte del sistema en que estamos obligados a funcionar es la creencia de que el propio sistema debe arreglar nuestros problemas mientras nosotros demandamos esto y aquello. Pero eso nunca funcionó.
Compras a través de tubos

Se ve que en el 1900 los tubos estaban de moda. A John le hubiesen encantado los Teletubbies... En fin, supuso que habría kilométricas tuberías neumáticas para transportar todo tipo de mercaderías desde las fábricas hasta las casas. Esto es interesante porque eliminaría la necesidad de comercios intermediarios y reduciría significativamente el tráfico y el impacto ambiental de éste. También cabría la posibilidad de estudiar el beneficio económico de este sistema. Siguiendo con la predicción, John se figuró que estos tubos también transportarían el correo. Lo que nunca imaginó es que los tubos serían digitales y que debería reenviar el correo a diez amigos para que no le caiga el pene, o cosas por el estilo (por increíble que parezca -se lo cuento a los lectores más jóvenes-, las cadenas de este tipo ya existían antes que Internet).
Vegetales eléctricos

Reflexionó que, con ayuda de la luz eléctrica, los agricultores convertirían "el invierno en verano y la noche en día" (y eso que no conocía el efecto invernadero) dentro de jardines de vidrio y bajo una iluminación artificial de "rayos de colores" (quizá se refería a la luz ultravioleta, que hoy se usa para potenciar la producción de THC en la marihuana). Pero, además, creyó que habría corrientes eléctricas subterráneas para acelerar las cosechas y matar a las malas hierbas, y que las semillas serían germinadas por medio de estímulos eléctricos. Lamentablemente, no fue la electricidad si no la química la que ocupó estos puestos, inundándonos de antioxidante, emulsionante y emulsificador, estabilizadores, espesante, colorante, saborizante, conservante y, especialmente, el cancerígeno Glutamato monosódico.
Medicina

Estimó que pocas drogas serían ingeridas por vía oral, a menos que fuesen para tratar problemas puntuales del sistema digestivo. Las pastillas serían reemplazadas por vacunas eléctricas que se aplicarían directamente donde fueran necesarias a través de la piel. Esta otra parte es digna de Nostradamus: "Los cuerpos vivos serán transparentes para los médicos. No sólo será posible para un médico ver el interior de un corazón vivo, si no que será capaz de ampliar y fotografiar cualquier parte de él. Este trabajo se realiza con rayos de luz invisible." Ya en su época se conocían los rayos X -descubiertos por nuestro amigo William Crookes e investigados por el genial Nikola Tesla-, pero su idea se parece mucho más a la resonancia magnética y otras tecnologías actualmente disponibles.




























He leído la entrada entera y lo has bordado colega ;)
ResponderEliminarUna de las mejores entradas que he leído desde que navego por la web, o lo que es lo mismo, munchos años xd.
Muy buen trabajo tío!!
si men gracias en verdad que este tipo acerto en varias cosas jeje =)
ResponderEliminarme pareció muy interesante.
ResponderEliminarHey, te equivocaste. Si supuestamente el chabon pensaba para dentro de 100 años, y se equivoco en algunas cosas, nosotros deberiamos pensar para 2100, no para el año 3000 (osea, dentro de casi 1000 años) . Le erraste feo ahi
ResponderEliminarTienes razón gracias por el aviso
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